Foto: J. C. Aparicio
Esta mañana, nada más despertarme, subí la persiana de la ventana de mi dormitorio. Mi mirada se posó en el horizonte. No había amanecido todavía. Estaba empezando a clarear. Me dije, pronto se hará de día e iniciaré la marcha con la fuerza que me da pensar que hay alguien que me espera. Necesito hacer un pequeño esfuerzo todavía, para poder terminar con esta etapa de mi vida. Los recuerdos se agolpaban en mi cabeza. Sentía posarse en mi rostro las miradas de muchas de las personas con las que había pasado los últimos años de mi vida...
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